Su gesto de generosidad hace posible que esta obra de reparación y devoción sea llevada a cabo de una manera bella, digna y profundamente católica.
En un año marcado por ataques, profanaciones y ofensas contra Nuestra Señora de Guadalupe, su acto de fe tiene un valor especial.
Usted ha elegido ponerse de pie, espiritualmente, junto a la Virgen. Y eso no pasa desapercibido ante Dios ni ante Ella.
Lo que su donación hace posible
Gracias a su apoyo —sea puntual o mensual— podremos:
Presentar cada intención de manera respetuosa y con el honor que merece.
Llevar arreglos florales dignos a los pies de la Virgen en nombre de todos los devotos.
Imprimir y preparar cuidadosamente los nombres y mensajes que serán entregados en el Santuario.
Cubrir la logística necesaria para llevar personalmente estas ofrendas al Tepeyac.
Cada detalle que podemos cumplir es gracias a personas como usted.
Un acto de reparación que consuela a Nuestra Señora
Este año nos ha recordado cuánto sufre la Virgen cuando es atacada y cuánto consuelo encuentra en quienes la aman de verdad.
Su donación se convierte hoy en un gesto claro y luminoso:
“Madre, muchos te ofendieron… pero muchos más te amamos.”
Gracias por sumarse a esta reparación. Gracias por su fidelidad.
Y gracias por ayudar a que todo lo que entreguemos en su nombre sea digno de Ella.
De corazón, gracias
Pedimos a Nuestra Señora de Guadalupe que interceda por usted y por su familia, y que su generosidad sea recompensada con abundantes gracias.
Que Dios le bendiga.
¿Tienes dudas? Visita nuestro centro de ayuda o contáctanos
© Corporación Beato Pío IX, Inc